21 Feb 2018

EL MUNDO, 21 Febrero 2018. En pleno debate sobre la transición energética, España elevó el pasado año en 8.775 millones de euros la factura anual que paga al resto del mundo por importar petróleo y gas. Se trata de un incremento del 30% con respecto al año anterior que está vinculado tanto al aumento de las importaciones en volumen -por la mejora económica- como al alza de precios de los hidrocarburos. El origen del desajuste se encuentra en el acuerdo firmado entre los principales países productores de petróleo del mundo -reunidos en la OPEP- y otras potencias del oro negro ajenas al cártel como Rusia para frenar la extracción de hidrocarburos y reducir su oferta, lo que elevó el pasado año el coste del barril por encima de los 60 dólares.

Se trata de una mala noticia para un país enormemente dependiente en materia energética como España y, al final de la cadena, para el bolsillo de hogares y empresas, que sufrieron en 2017 encarecimientos de su factura del gas y de los carburantes superiores al 3%. España gastó un total de 37.340 millones de euros en importar hidrocarburos en el conjunto de 2017, según los datos de cierre anuales publicados ayer por el Ministerio de Economía. El incremento del gasto tuvo un impacto directo en el déficit energético -que se sitúa de nuevo por encima de los 20.000 millones de euros- y desequilibró el conjunto de la balanza comercial española hasta cerrar con un desajuste de 24.734 millones de euros, un 31% más.

A pesar de este incremento, la cifra está todavía lejos de los fuertes desequilibrios estructurales que padeció el país en los peores años de la crisis, cuando el déficit llegó a superar los 94.000 millones de euros. La diferencia con respecto a los peores años de la crisis radica en el mejor comportamiento de las exportaciones. Compramos más y más caro, pero el país sigue aumentando sus ventas de mercancías al extranjero. Las exportaciones registraron un nuevo récord en 2017 superando los 277.000 millones de euros, un 8,9% más que en 2016 y un 46% más que en el año 2008.

Los sectores que más tiran de las ventas son bienes de equipo -que suponen uno de cada cinco productos vendidos al exterior-, alimentación, bebidas y tabaco (16,5% del total), automóvil (16,3%) y productos químicos (14,0%). La mejora de las exportaciones se produjo a pesar del encarecimiento registrado por el euro, que se llegó a cambiar durante el pasado ejercicio por 1,25 dólares. «Las ventas «crecieron a mayor ritmo de lo que lo hicieron en el conjunto de laEurozona (7,2%), la UE (7,4%), Italia (7,4%), Alemania (6,3%), Francia (4,5%), EEUU (6,6%) y China (6,7%)», explicaron ayer en el Ministerio de Economía. Por su parte, el incremento de las importaciones se debió al impulso de la demanda interna y al aumento de los precios de los productos energéticos.

«Las importaciones de bienes de equipo (21,5% del total) subieron un 7,8%; las de productos químicos (14,9% del total) crecieron un 5,7%; las de productos energéticos (13,4% del total), un 36,4%; y las del automóvil (12,9% del total), un 4,8%», añadió en un comunicado el Ministerio que todavía dirige Luis de Guindos.

http://www.elmundo.es/economia/2018/02/21/5a8c7db1e5fdeadb608b463f.html