26 Nov 2017
El PAIS, 26 noviembre 2017. La energía se encarece. La demanda también está siendo robusta en el caso de la energía. La diferencia, sin embargo, está del lado del suministro. Había demasiado petróleo y gas natural en el mercado y ese exceso de capacidad puso un tope en los precios y deprimió los valores energéticos. Las cosas empezaron a cambiar el pasado verano. El barril de crudo se apreció un 40% desde julio. Morgan Stanley acaba de elevar precisamente su proyección de precios para el petróleo. El Brent lo ve a 63 dólares el barril, siete más alto, y el West Texas a 58 dólares para el segundo trimestre de 2018, ocho por encima a su anterior predicción. Su lectura es que el mundo quiere más crudo de EE UU. La duda es si los productores norteamericanos de crudo de esquisto podrán atender la demanda. Para equilibrar el mercado, calculan, deberán elevar la producción de casi seis millones de barriles diarios a siete millones en 2018. No es solo una cuestión de disponibilidad, también de que quieran hacerlo. La demanda crece a un ritmo alto y mete presión a los inventarios. Al mismo tiempo, la OPEP y otros países exportadores como Rusia se inclinan por extender el límite al suministro.
 
La petroleras llevan tres años tratando de controlar la producción para poner en orden sus finanzas. Se concentran en los pozos más rentables. El consejero delegado ConocoPhillips, Ryan Lance, indicó que el objetivo es ser rentable incluso con el barril a 40 dólares. Para ello se desprendió de activos con menor margen y así poder resistir mejor los episodios de volatilidad. Los productores de petróleo de esquisto, como muestran los resultados publicados por la industria, necesitan que el barril se negocie a 50 dólares para poder cubrir los costes y equilibrar sus cuentas.