27 Sep 2017

LA VANGUARDIA, 27 Septiembre 2017. Cada vez que el semanario The Economist pronostica el fin de la era del petróleo, las cotizaciones suben. Para algunos puede sonar a broma, pero este estudio empírico se presentó ayer en una conferencia del sector en Singapur. 

La consultora Trafigura presentó estas conclusiones, al comprobar cómo los precios del crudo acostumbran a reaccionar al alza después de los pronósticos catastróficos de la revista. Ocurrió con anterioridad con las portadas de 1999 (“Drowning in oil”), del 2003 (“The end of oil  age”) y del 2016 (“Who’s afraid of cheap oil”). En todos estos casos, el barril repuntó, como si reaccionara a la publicación de la cabecera. Sería un tanto frívolo imputar la actual revalorización de las cotizaciones a los malos augurios del semanario londinense, pero la consultora sacó ayer otra vez esta anécdota para sentenciar, con sus propias palabras, un dato que parece respaldado por el mercado: “La era bajista de los precios del petróleo está a punto de acabarse”.

En la actualidad,el crudo se sitúa en máximos desde julio del 2015. La barrera psicológica de los 60 dólares vuelve a estar cerca. Respecto al mes de junio, la revalorización ronda el 20%. Varios factores empujan la apreciación de los últimos días: un aumento del consumo ( el consenso es que la demanda crecerá entre 1,7 millones y 1,8 millones de barriles diarios este año, entre 400.000 y 500.000 más de lo previsto a comienzos de año), la reducción de las existencias y los temores de una crisis de abastecimiento a raíz de la crisis geopolítica que se vive en Kurdistán. 
 
En lo que se refiere al equilibrio del mercado, los expertos destacan cómo el bajo precio de los últimos meses ha vuelto a disparar las ventas de coches con motores eficientes de combustión, lo que ha acabado impulsando otra vez la demanda de carburante, en particular en los mercados de Asia. En cuanto a la situación en Oriente Medio,Turquía ha amenazado con cerrar el grifo del oleoducto que transporta a Europa entre 500.000 y 600.000 barriles diarios desde el norte de Irak, como medida para aumentar presiones sobre la región autónoma del Kurdistán, que acaba de celebrar un controvertido referéndum de autodeterminación. 
 
Este posible menor abastecimiento, unido al recorte de 1,8 millones de barriles diarios puesto en marcha este año por el cártel de países de la OPEP, ha disparado las alarmas del mercado. Con todo,si se mira en perspectiva, el actual nivel de las cotizaciones todavía está en la mitad de lo que llegaron a alcanzar en Junio de 2014. Y la mayoría de los operadores siguen pensando que el Brent debería mantenerse en una horquilla de entre 50 y 60 dólares en el medio plazo. “El mercado parece haber vuelto al equilibrio este año”, dijo la semana pasada la Agencia Internacional de la Energía. En efecto,la industria norteamericana de perforación en la roca (fracking¿?), pese al reciente descenso de la productividad, volvería a primera línea al poder cubrir los costes de extracción en estos niveles de precios. Varios integrantes de esta industria creen incluso que la OPEP tendrá que extender los recortes de producción más allá de la fecha tope de marzo para evitar que el exceso de oferta reaparezca el año que viene y cause otro desplome. 
 
La semana pasada,en Viena, el cártel no recomendó una prórroga, mientras que el ministro de Energía de Rusia, Alexander Novak, destacó la necesidad de empezar a planear “una estrategia de salida”. Ahora bien, si los precios parecen haber encontrado ahora una nueva horquilla, la consultora Trafigura alerta de que, para el 2019, por agotamiento de los yacimientos, se pueden perder hasta nueve millones de barriles diarios, mientras que algunos países como India aumentarán su consumo de forma exponencial. Un desequilibrio que corre el riesgo de pasar factura. No ahora, pero sí mañana. Veremos qué publicará The Economist en esa fecha.