3 Sep 2019

EL ECONOMISTA, 30 septiembre 2019. La firma estadounidense aprovechó las nuevas técnicas para extraer de las rocas porosas el petróleo antes inaccesible. Hoy cuenta con la confianza de los analistas y se presenta como una inversión en valor mucho más atractiva que sus competidores.

La firma estadounidense aprovechó las nuevas técnicas para extraer de las rocas porosas el petróleo antes inaccesible. Hoy cuenta con la confianza de los analistas y se presenta como una inversión en valor mucho más atractiva que sus competidores. Es en aquel campo petrolífero enorme, donde el oro negro ya mana de forma casi tan abundante como en el exuberante campo saudí de Ghawar -el mayor del mundo-, donde bombea crudo sin pausa Parsley Energy, aunque a diferencia de los árabes allí emplean la fracturación hidráulica -el fracking- y la perforación horizontal.

Y si Parsley es una oportunidad muy atractiva en la que invertir es porque está infravalorada con respecto a sus competidores. Como muestra la relación ev/ebitda, es decir, la división entre la suma de la capitalización bursátil y la deuda por el beneficio operativo, la firma que nos ocupa cotiza a 5,4 veces frente a la media de 6,3 veces de los productores de crudo de EEUU que valen más de 5.000 millones en el parqué.

Además, el multiplicador de Parsley se sitúa por debajo de la cifra de Diamondback, Marathon Petroleum y Pioneer, las empresas que más gustan a los analistas. Parsley es una de ellas, y recibe un consejo de compra impecable en los últimos tres años, según el consenso de mercado que recoge FactSet.

Desde su salida a bolsa en 2011, el beneficio bruto (ebitda) no ha parado de crecer: superó los 1.000 millones de euros el año pasado y se augura un aumento del 74% entre 2018 y 2020.
Si bien va ganando músculo en la Cuenca Pérmica, Parsley es un jugador independiente de tamaño modesto en áreas relativamente consolidadas", explica el analista Vincent G. Piazza, de Bloomberg Intelligence, "y los pequeños jugadores con escala limitada necesitarán abordar la cuestión de las reservas y la inversión en crecimiento inorgánico".

El pasado noviembre, EEUU exportó más petróleo del que importó por primera vez en 75 años, enviando al mundo un mensaje de autosuficiencia -a pesar de los esfuerzos de una OPEP liderada por Arabia Saudí para inundar el mercado de crudo y ahogar a los productores que utilizan el fracking, con unos precios más bajos-.

Los americanos sacaron petróleo a un ritmo de 7,6 millones de barriles diarios en 2018, y en la Cuenca Pérmica llegaron a producir cuatro millones de barriles por día en marzo de este año.

"Hoy, algunos expertos estiman que el petróleo podría caer hasta 33 dólares por barril y seguiría siendo rentable, un escenario inimaginable hace unos años", recalca Christian Wallace, en Texas Monthly. Exxon Mobil y BP hace tiempo que vieron negocio y se lanzaron a comprar acres de tierra en esta región donde los que saben vaticinan que la producción se duplicará en los próximos cuatros años.

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