13 Mar 2018

CINCO DIAS, 13 Marzo 2018.  l petróleo está transformándose de muchas maneras, excepto de una.CERAWeek, el mayor congreso sobre energía del mundo, que tuvo lugar la semana pasada, mostró que en EE UU la industria aún lleva años de retraso en cuanto a contratación de mujeres, igual que han tardado en aceptar el cambio climático.

El sector de la energía tiene puntuaciones ínfimas en diversidad de género. Según un estudio de Boston Consulting Group, solo en torno a una quinta parte de los empleados del petróleo y el gas son mujeres, pese a que la fuerza de trabajo en EE UU es, en general, casi la mitad femenina. Además, las mujeres ocupan solo el 17% de los puestos ejecutivos, mucho peor incluso que el dato medio de una compañía del S&P. Están menos representadas en los roles técnicos que en los administrativos. La masculinidad del sector solo la supera la construcción.

CERAWeek reflejó el problema. La organizadora, IHS Markit, no detalla cuántos de los 4.300 asistentes eran mujeres, pero casi el 90% de los que tomaron la palabra en el escenario principal fueron hombres. Es más que sordera tonal. Cuando las plataformas petrolíferas tuvieron que enfrentarse a los elementos de las profundidades del mar, la fuerza física podía reivindicar su importancia. Pero los empleos del petróleo se están trasladando a los laboratorios, par abordar la reducción de costes de la perforación y la competencia con fuentes más limpias de combustible.

Eso requerirá emplear a más mujeres, simplemente porque es donde se encuentran esas habilidades. Según el Gobierno canadiense, el 92% de los mecánicos cualificados del país de entre 25 y 34 años son hombres, mientras que el 57% de los que tienen estudios superiores en ciencia y tecnología son mujeres. La fuerza laboral de EE UU va por detrás, pero está recuperando terreno: el 51% de los analistas de operaciones son mujeres, según la organización sin ánimo de lucro National Center for Women & Information Technology.

A medida que el petróleo se convierte en un negocio tecnológico, el machismo excesivo se convierte en un obstáculo. Los únicos que pierden en la ecuación son las empresas que no captan el mensaje.

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