11 Abr 2018

EL ECONOMISTA, 11 Abril 2018. El precio del petróleo parece haber dejado atrás viejos fantasmas. Después de su desplome hasta los 28 dólares a principios de 2016, el Brent ha atravesado una tendencia alcista que ha llevado a su precio a recuperar los 70 dólares en 2018. Lo hizo en enero, también a finales de marzo, y ayer volvió a repetir el ataque a la psicológica cota: el barril europeo llegó a subir más del 3,6 por ciento durante la jornada, llegando a uperar los 71 dólares. Lo que supone el punto más elevado del barril en un cierre de sesión desde el ejercicio 2014.

El último impulso alcista que ha vivido el petróleo ha tenido su origen en la especulación de que Arabia Saudí, el mayor productor de oro negro del mundo, está aunando esfuerzos para lograr que el barril alcance los 80 dólares. Según fuentes de Bloomberg, la intención del gigante del petróleo es que los precios consigan alcanzar esa cota, a pesar de que públicamente el país se ha cuidado de señalar un nivel concreto para el crudo con el que se sentirían cómodos. En estos niveles ayudaría a financiar el cambio económico que está orquestando Mohamed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí, para el país. Además, no hay que olvidar que el Gobierno continúa con los preparativos para sacar a bolsa una parte de su petrolera estatal Aramco, una operación prevista para el año 2019 y sobre la que todavía quedan muchos flecos por cortar. El país tratará de colocar la compañía con la mejor de las condiciones, con el precio de recurso energético en la cota más alta que puedan conseguir –una parte clave de la valoración de Aramco son las reservas de crudo del país, las segundas más grandes del planeta, sólo detrás de las de Venezuela–.
 
La semana pasada, Bin Salmán destacó en una entrevista con la revista Time que “confiamos en que los precios del crudo avancen en 2019, por lo que estamos tratando de elegir el momento más adecuado” para la operación.