7 Sep 2018

CINCO DIAS, 7 Septiembre 2018. La vuelta a la Bolsa de Cepsa será una operación sin parangón respecto a los últimos debuts españoles. Las fuentes consultadas aseguran que, salvo sorpresa de última hora, el reestreno se confirmará en la penúltima semana de septiembre.

El tamaño será gigante, con al menos 3.500 millones de euros de colocación, en la mayor venta desde la de Aena (unos 4.300 millones) y con aspiraciones de batir récords en más de 20 años si el precio se va a la parte alta de la tasación preliminar. También la estructura es peculiar. Recuerda a las grandes ofertas públicas de venta (OPV) de los noventa. Pese a no contar con un tramo minorista (lo que en verdad sería una OPV) como tal, será la primera salida a Bolsa desde el debut del gestor de aeropuertos en febrero de 2015 que contará con un tramo específico para los empleados de la compañía, según fuentes financieras.

Los planes de Mubadala –con Rothschild como jefe de los asesores, con Bank of America Merrill Lynch, Santander, Citi y Morgan Stanley como coordinadores de la salida a Bolsa, y con los despachos Clifford Chance y Allen & Overy en la parte legal– pasan por permitir a los 8.500 empleados de Cepsa en España acudir a la salida a Bolsa. Esto supone un 85% de sus alrededor de 10.000 empleados con los que cuenta en todo el mundo. El 15% restante, en principio, tendrá vetada esta opción.

Los trabajadores de Cepsa tendrán la oportunidad de comprar con un descuento, que, pese a no estar decidido, rondará el 10%. A cambio, no podrán vender las acciones durante un periodo de tiempo determinado (lock up, en la jerga), que oscilará previsiblemente entre seis meses y un año.

Fuentes financieras indican que el fondo soberano barajó abrir la salida a Bolsa a los minoristas. Sin embargo, los recelos de la CNMV a este tipo de operaciones tras la OPV de Bankia en julio de 2011 hicieron naufragar esta posibilidad. Hasta que estallaron los problemas con la entidad financiera meses más tarde este era el procedimiento habitual. Cierto es que en la colocación que hizo Enel de Endesa a finales de 2014 también se vendió a los pequeños inversores.

El porcentaje destinado a los empleados será, en cualquier caso, mínimo, en el entorno del 1% del capital, según fuentes conocedoras de la estructura de la eventual colocación. Una de las incógnitas que queda aún por dilucidar es precisamente el porcentaje de Cepsa que Mubadala planea colocar en el mercado. El planteamiento inicial pasa por vender en torno a un 30% del capital, pero este porcentaje se puede ampliar hasta el 40%, en función de la avidez del mercado.

El gran fleco por resolver, en todo caso, no es otro que el precio al que uno de los fondos soberanos de Abu Dabi venderá. Fuentes próximas a la operación indican que la banca de inversión trabaja con un rango amplio de precios, desde los 10.000 a los 15.000 millones de euros, si bien las últimas estimaciones apuntan a una banda más estrecha y a la baja, en torno a los 10.000 millones. En todo caso, la horquilla final no se conocerá hasta que se publique el folleto de la operación. Los cuatro jefes de la salida a Bolsa –Bank of America Merrill Lynch, Citi, Santander y Morgan Stanley–; junto con Barclays, BNP Paribas, First Abu Dhabi Bank, Société Générale, UBS, en un segundo escalón, y BBVA y CaixaBank, en un tercero, están manteniendo reuniones con potenciales inversores en Londres, Fráncfort y también en EE UU. En función de la puja privada que solo conocerá con detalle Rothschild y del apetito del resto de inversores se fijará la valoración.

Todo apunta a que el futuro de Cepsa pasa por volver a la Bolsa, toda vez que el proceso de dual track, en el que se tantea la salida a Bolsa y al mismo tiempo la venta privada, sigue vivo.

Tras la decisión de Blackstone de no presentar una oferta en firme, como publicó CincoDías el pasado 30 de agosto, es complicado que ninguno de los inversores que quedan en la recta final decida comprar el porcentaje mínimo del que quiere desprenderse Mubadala. Apollo, CVC, Carlyle, Macquarie y otras firmas con perfil industrial como Vitol, una firma energética especializada en trading de petróleo, se han interesado en el proceso de venta de la mano de Rothschild.

El escenario con más probabilidades en este punto es que una posible venta privada no invalide la salida a Bolsa. Es decir, al ganador o ganadores en el proceso que pilota Rothschild se les dará entrada en el capital de una manera u otra. Bien en el folleto de la salida a Bolsa, a modo de inversores ancla (anchor investor, en la jerga), como ocurrió en la privatización de Aena con Ferrovial, los March o TCI, aunque al final solo invirtió este último, bien dándole un porcentaje directamente en el libro de órdenes, lo que se conoce en la terminología de las salidas a Bolsa como cornerstone.

Fuentes financieras tampoco descartan la aparición en el último momento de un tapado con una oferta tan sustanciosa que haga al fondo soberano de Abu Dabi abandonar los planes de sacar a Bolsa a Cepsa. En todo caso, el consejo de la petrolera se reunirá en la semana del 17 de septiembre para tomar una decisión.

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/09/06/mercados/1536263104_97...