21 May 2020

EXPANSION, 21 Mayo 2020. Cepsa, la segunda mayor petrolera en España, ha puesto en marcha hoy una reorganización de su cúpula, con asesoramiento de McKinsey, como paso previo al diseño de un nuevo plan estratégico en el que se volcará hacia nuevos negocios como las renovables y la electricidad.

Es la primera gran reestructuración que realiza Cepsa desde que el pasado año el fondo de inversión Carlyle entró en la compañía, como nuevo socio de Mubadala, el fondo estatal del emirato árabe de Abu Dabi.

El movimiento, aunque se venía preparando desde hacía semanas, se produce justo después de que Total, uno de los gigantes petroleros europeos y antiguo propietario de Cepsa, anunciara esta semana su irrupción en el mercado eléctrico español al hacerse con gran parte de la cartera de clientes de EDP. Total se convierte así súbitamente en la cuarta mayor eléctrica, por delante de Repsol, que hace poco más de un año hizo un movimiento similar al comprar la cartera comercial y activos de generación de luz de Viesgo.

Cepsa va a reorganizar sus negocios con cinco grandes divisiones: Exploración y Producción, Refino, Química, Comercial y el área de Trading, Gas y Electricidad y Renovables.

Con asesoramiento de la consultora McKinsey, especialista en procesos de reordenación de negocios y gestión, Cepsa crea por primera vez un comité ejecutivo. Será un equipo reducido en el que estarán los máximos responsables de cada una de esas áreas junto a los máximos responsables de otras direcciones transversales de apoyo: recursos humanos, jurídico y financiero. Hasta ahora, Cepsa tenía lo que denominaba comité de dirección, de mayor tamaño y con menos capacidad ejecutiva y de rapidez en la toma de decisiones.

En la nueva estructura, Cepsa ha recurrido a promociones internas, pero también a fichajes externos, todo un hito en la historia de la compañía que ha sido introducido por el nuevo consejero delegado, Philippe Boisseau. Él mismo fue un fichaje externo que vino de la mano de Carlyle en octubre del pasado año para sustituir a Pedro Miró como primer ejecutivo, ahora jubilado. Esta reorganización es la primera que realiza Boisseau al frente de Cepsa. Con ella completa su equipo directivo, con el que ahora tratará de sacar adelante un nuevo plan estratégico.

Exploración y Producción será dirigida por Alex Archila, quien se incorpora a Cepsa con una trayectoria de 36 años en el sector en empresas como BHP y Chevron. El frente de Refino seguirá su actual director, Antonio Joyanes, quien cuenta con más de veinte años de experiencia en Ingeniería, Química, Trading y Refino. Química será dirigida por Paloma Alonso, procedente de Dow, compañía en la que ha desarrollado su carrera los últimos 23 años. Comercial será dirigida por Pierre-Yves Sachet, con 30 años de experiencia, y que se incorpora procedente de Total. Al área de Trading, Gas y Electricidad y Renovables se le da tanta relevancia que será dirigida directamente por el propio Boisseau. El área de Servicios Financieros, Económicos y Generales será dirigida por Salvador Bonacasa, quien cuenta con una experiencia de más de 35 años en la compañía.Recursos Humanos estará bajo la dirección de su actual director, Carlos Morán. Legal continuará bajo la dirección de Ignacio Pinilla, en su rol de Secretario General. Tecnología y Operaciones, función horizontal de nueva creación, será dirigida por José Manuel Martínez, quien ha desarrollado sus 30 años de carrera profesional en Cepsa. Por otra parte, Juan Vera pasa de ser director de operaciones para supervisar Proyectos Especiales. Dependerán directamente de Boisseau las áreas de comunicación, relaciones institucionales y auditoría, entre otros departamentos.

Nuevo plan
La intención de la compañía es tener listo el plan a lo largo de este año o comienzos del próximo. Por ahora, ya ha trazado algunas líneas generales. Será en principio un plan a tres años. En upstream revisará todos y cada uno de los negocios, y no descarta desinversiones. Lo mismo ocurrirá en refino. Cepsa va a apostar muy fuertemente por el negocio petroquímico, donde de verdad tiene grandes ventajas competitivas, y no descarta compras e intentar entrar en nuevos nichos de mercado, por ejemplo clientes más pequeños. En distribución de hidrocarburos también tiene intención de seguir creciendo, especialmente fuera de España, en países como Marruecos. Es en gas, electricidad y renovables donde realmente da un salto cualitativo. Su intención no es solo crecer en el negocio de renovables desarrollando y operando sus propias instalaciones. También tiene intención de convertirse en un gestor de instalaciones de terceros.

La reorganización que se lanza hoy estaba casi lista para su anuncio antes de que se decretara el estado de alarma en España. Esto retrasó sine die el proceso. Pero ahora, el lanzamiento se retoma no solo por la irrupción de Total en escena. También porque Cepsa necesita reaccionar rápidamente ante el deterioro sufrido en sus cuentas y su negocio por el coronavirus y por la crisis del petróleo.

La semana pasada, y tras los malos resultados del trimestre, el grupo tuvo que anunciar un plan masivo de ajuste de costes que afecta hasta 2.500 empleados, vía expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en gasolineras. Sería el primer gran ajuste laboral en una red de estaciones de servicio en España.

La compañía alcanzó un beneficio neto ajustado (sin tener en cuenta el impacto en inventarios de los precios del petróleo) de 85 millones de euros durante el primer trimestre de este año, lo que supone un 31% menos que los 124 millones de euros alcanzados durante idéntico periodo del pasado año. El resultado neto con los ajustes de inventario se situaría en unas pérdidas de 556 millones, comparado con los beneficios de 151 millones alcanzados en el primer trimestre de 2019.

Cepsa ha acusado así la crisis que está viviendo el mercado petrolífero a nivel mundial, con una caída histórica en los precios del barril de crudo y una volatilidad sin precedentes. Los resultados del grupo incorporan una provisión, después de impuestos, por menor valoración de los inventarios de crudo y productos petrolíferos de 350 millones y un deterioro neto de los activos de exploración y producción por importe de 188 millones. El resultado bruto de explotación ajustado (ebitda) fue de 453 millones, un 3% menos.

Menos gastos e inversión

Junto al ERTE, Cepsa ha activado "iniciativas de resiliencia". Estas medidas incluyen la reducción del gasto operativo para lograr que en 2020 los ahorros supongan 100 millones más que en el 2019. También se va a reducir en un 20% la inversión, lo que equivale a 210 millones. Entre otras medidas, el consejo de administración también decidió retrasar la decisión de un pago de dividendo "hasta que haya una mejor visibilidad de la evolución de la crisis y su impacto en los mercados".

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