29 Nov 2019

EL PAIS. 28 Noviembre 2019. “No te puedes enamorar de algo si no lo conoces”, afirma Ana María Alonso, investigadora y presidenta de la Sociedad Geológica de España (SGE), mientras recorre con una pasión contagiosa los 8.000 metros cuadrados de la Litoteca, una instalación científica del Instituto Geológico Minero de España (IGME, dependiente del Ministerio de Ciencia) en Peñarroya (Córdoba). En esta sede, una centenaria factoría textil diseñada por el estudio de Eiffel y reacondicionada, se custodian 100.000 cajas con más de 2,5 millones de metros de testigos extraídos de 12.000 sondeos realizados para investigación y exploración geoquímica. Las muestras catalogadas permiten recorrer la geología española, viajar por las entrañas del país.

“Toda nuestra vida depende de la tierra, del suelo, de lo que hay bajo los pies”, explica Alonso durante un receso de la 67ª sesión científica de la SGE, celebrada en Peñarroya. Y pone un ejemplo de un centro de interpretación portugués donde exhiben un coche al que van despojando de todos los materiales procedentes del subsuelo. “Solo quedan los ocupantes”, resalta.

Clemente Molina, ingeniero de minas del IGME y uno de los responsables de la Litoteca, muestra testigos continuos (cilindros del material extraído durante los sondeos) y ripios (material troceado) obtenidos para investigaciones realizadas por empresas mineras, de hidrocarburos, universidades y centros científicos. El sondeo más profundo, según explica, ha sido en la sierra de Urbasa (Navarra), donde se alcanzaron los 5.842,70 metros de profundidad en 1968 para buscar petróleo.

La importancia de esta colección es fundamental para muchos ámbitos. Conocer el subsuelo permite saber si hay recursos para la minería metálica o la industria energética, para identificar acuíferos, para la construcción o para los productos que utilizan minerales no metálicos. Pero también para conocer si un terreno es apropiado para un determinado asentamiento o si hay riesgos sísmicos, volcánicos o de inundación, por ejemplo.

Isabel Rábano, responsable del Departamento de Infraestructura Geocientífica y Servicios del IGME, afirma que los planes de ordenación del territorio deberían incluir un estudio de riesgos geológicos. Alonso lo ejemplifica: “Si hay registros de sedimentos procedentes de inundación es un indicio de que esa zona es inundable”.
La tierra bajo los pies también desvela, a través de parámetros geoquímicos, el clima en tiempos pasados y ayuda a prever sus consecuencias si se repiten las condiciones. Para estas investigaciones son fundamentales los sondeos. Las técnicas de estudio geológico desde la superficie, según simplifica Ana María Alonso para hacerlo comprensible, son como una radiografía o un escáner en medicina. “Los sondeos serían la biopsia”, resume.

La Litoteca es el mayor repositorio científico de estas “biopsias”, un espacio que permite saber cómo es el subsuelo español con el consiguiente ahorro económico, al facilitar el conocimiento sin necesidad de realizar sondeos de forma continua, y preservar la geodiversidad. “Nuestro patrimonio geológico es fundamental y, además, en caso de grave deterioro, es irrecuperable”, advierte la científica de la SGE.

La Sociedad Geológica de España es una asociación científica sin ánimo de lucro que tiene por objetivo el promover, fomentar y difundir el conocimiento, progreso y aplicaciones de la geología. En la actualidad, la SGE cuenta con unos 1.000 miembros, procedentes esencialmente de universidades, centros públicos de investigación, institutos de enseñanza secundaria y compañías privadas, tanto de nuestro país como de otros países de Europa, América y África.

Su sesión científica número 67 se ha celebrado en Peñarroya, uno de los complejos industriales ligados a la minería del carbón y metales más importantes de España durante los siglos XIX y XX, promovido por capital francés, declarado bien de interés cultural por la Junta de Andalucía en 2018. “Peñarroya es un lugar mítico, un sitio que todos los profesionales de la geología deberían conocer”, ha afirmado la presidenta de la SGE durante la inauguración de las jornadas. “Nuestra ciencia es del territorio y tenemos que llevarla al lugar de donde sacamos los datos”, he explicado Alonso.

Mujeres y geología
Entre las actividades de la organización destaca la Geolodía, una iniciativa gratuita de divulgación guiada por equipos científicos sobre terrenos relevantes para que los participantes vean con “ojos geológicos” el entorno en el que viven, descubran el patrimonio del subsuelo y conozcan qué puede aportar esta ciencia a la sociedad. Está coordinada por la SGE con la colaboración de la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT) y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

También cuenta con la comisión de mujeres y geología para analizar y fomentar el papel de las profesionales de la geología en todos los ámbitos de las ciencias de la tierra. Sus actividades pretenden acercar la geología a un público no especializado y diverso mediante charlas, talleres y salidas de campo con expertos.

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